Kneipp nació en el año 1821 en Alemania y desde muy temprano sufría diversas enfermedades que los médicos terminaron por dejar por incurables. A pesar de ello entró en la Universidad, llegando a ser un excelente estudiante.
A los 21 años ya había perdido toda esperanza y esperaba pronto su fin, cuando un día por puro azar le fue entregado un catálogo en la biblioteca al no saber qué libro empezar a leer, y mientras lo observaba con distracción dio con unos escritos de Segismundo Hahn (1754) que llamaron su atención. Buscó el volúmen correspondiente entre los libros de aquella biblioteca y después de estudiarlo llegó a la conclusión de que el agua podía curar enfermedades.
No dudó ni un instante en sumergirse en las aguas heladas del Danubio y repetir la operación varias veces por semana.
Al poco tiempo Sebastian Kneipp sanó y se recuperó por completo, lo que sorprendió a todo el mundo, sobre todo a los médicos.

Después de esto continuó con sus estudios y a lo largo de su vida curó a cientos de personas nada más que con el uso del agua como elemento terapéutico.
Kneipp llegó a vivir 50 años más de lo que sus médicos le daban de vida y actualmente es considerado el precursor de la hidroterapia.

